Modo
5
Ingredientes:
Las almendras, 100 gr., del año y adquiridas sin pelar,
garantía de que su mítica leche aceitosa sea abundante.
Los ajos, 2 ó 3 dientes frescos también y de sabor
suave -quite el germen (que yo no lo hago) si no las tiene todas
consigo-. El aceite, un vaso lleno de hojiblanca -y aquí
seré tozudo, que amargar el ajoblanco es lesa majestad-.
El pan bueno, abundante, como 1/4 de kilo, solo miga tostada
y deshicente, sin corteza, ¡ay, si pudiera usted encontrar
ese pan "cateto" antequerano! En cualquier caso que
no sea completamente "duro", sólo correoso
de pocos días. Buen vinagre de Jerez, mas si no lo hubiera,
alguno que fuera digno de nuestra confianza. Agua fresca y limpia.
La uva moscatel, dorada, globulosa, sin semillas y, si quiere
rizar el rizo, peladas. No desautorizo el melón si dulce,
pero hágase el favor de una minúscula inversión
y adquiera un "sacabolas" con el que mejorar la estética
y la diversión de la comida.
Elaboración:
Ponga el pan a remojo, con agua y tres o cuatro cucharadas de
vinagre.
Escalde
las almendras (p.ej. llévelas al microondas en un tazón
con agua justo hasta que hierva -ni un segundo más-)
y tras escurrirlas y enfriarlas serán fáciles
de pelar con la simple presión entre dos dedos. Quiébrelas
sobre la encimera y llévelas a un almirez grande. Añada
los ajos pelados al almirez, sal al gusto, y machaque el todo,
espurreando con agua fría para que el calor dinámico
no libere demasiado aceite y quede emulsionado en una mezcla
lechosa y brillante que luego verterá en una "gazpachera",
un cuenco de barro vidriado o similar (pero servirá una
ensaladera de cristal).
Saque
el pan de su baño, escurra y estruje, y vaya añadiéndolo
a la "gazpachera" sin dejar de remover la mezcla.
Proceda de igual forma con el aceite, volcado en "hilillo"
y homogeneizando continuamente.
Ya
está. Ahora a la nevera. No ceda a la tentación
fácil de agregar los "tropezones" de fruta
antes de servir, deje que cada uno se aparte a su gusto y repita
-que lo harán, no le quepa duda-.