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Terra Santa

Jericó

Juan Pablo Montes

A modo de introducción

La ciudad de Jericó, dista de Jerusalén a sólo 34 kilómetros.

“La ciudad más baja del mundo, situada a 250 metros bajo el nivel del mar y a 10 kilómetros, al norte del Mar Muerto, rodeada de campos cultivados y estanques de agua, tan azules como piedras preciosas engarzadas, en una joya. El manantial que ha convertido Jericó en un oasis, Ein-al-Sultan, esta relacionado con el profeta Eliseo, quien purificó el agua con sal a pedido de los habitantes de Jericó, como se dice en II Reyes (2,19-22)”[1].

El Eclesiástico nos habla de los rosales en Jericó (Eclo 24,14).

“Por los historiadores Estrobón, Plinio y Josefo sabemos que Jericó fue un gran centro comercial, productor y exportador de sustancias medicinales y aromáticas, particularmente bálsamo. Y fuentes talmúdicas añaden que existían en la ciudad una importante comunidad judía y gran números de sacerdotes”[3].

La tercera Jericó nació durante el período bizantino.

Jericó es la ciudad más baja de la tierra, a 370 metros bajo el nivel del mar y es la más antigua de las poblaciones actuales mencionadas en la Sagrada Biblia, y de las que se tiene noticia. Sin embargo, no se encuentra en el mismo lugar geográfico de aquella que fue destruida por el Pueblo Hebreo[4], cuando Josué inició la conquista de aquella tierra que Dios les había prometido a los patriarcas y a Moisés: He bajado para librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los perizitas, de los jivitas y de los jebuseos (Ex 3,8).

En el Antiguo Testamento se la denomina también: La ciudad de las Palmeras (Jue 3,13).

El Verbo Encarnado tuvo que transitar por dicha ciudad varias veces por año, pues su actividad apostólica lo llevaba a predicar y realizar milagros en todo el territorio de Israel[5], y porque por ley debía subir tres veces al Templo de Jerusalén para cumplir el mandato de Dios[6].

La ciudad de Jericó era “una etapa obligada antes de emprender la travesía del desierto hacia Jerusalén. Entonces no había otro camino desde esa parte del Jordán. Y era el mismo caso para la vuelta”[7].

“Teniendo en cuenta el peligro que suponía para los Galileos atravesar la Samaría cuando subían a Jerusalén[8], organizaban sus viajes por el Valle del Jordán a través de la Perea. De esta forma desde Jericó se iniciaba realmente la “subida a Jerusalén”[9].



Menciona la Sagrada Escritura a Jericó en estas oportunidades

  • La ciudad de Jericó Números 22,1 Posición
  • Números 26,3-63 Estepas de Moab... a la altura de Jericó
  • Deuteronomio 32,48-52 Monte de Nebo... frente a Jericó
  • Josué 2,1-24 Los espías de Josué en Jericó
  • Josué 3-4 Paso del Jordán Guilgal
  • Josué 6-7 Toma de Jericó
  • Josué 16,1-10 La tribu de Efraím. Límites
  • Josué 18,21 La tribu de Benjamín. Límites
  • Jueces 3,13 “La ciudad de las Palmeras”
  • 1º Rey 16,34 Reconstrucción bajo el reinado de Ajab por Jiel
  • 2º Rey 2,1-18 Los Profetas Elías y Eliseo
  • 2º Rey 2,19-22 Eliseo sana las aguas saladas
  • 2º Rey 25,5 … estepas de Jericó
  • Esdras 2,34 Los hombres de Jericó
  • Nehemías 7,36
  • Eclesiástico 24,14 Famosas por sus rosas
  • San Mateo 20,29-34 Los dos ciegos de Jericó
  • San Marcos 10,46-43 El ciego de Jericó
  • San Lucas 18,35-43
  • San Lucas 10,29-37 La parábola del Buen Samaritano
  • San Lucas 19,1-10 Zaqueo en el sicómoro
  • Hebreos 11,30 “Por la fe cayeron los muros de Jericó”

La Jericó Actual

“Los terremotos fueron la causa principal de que la población fuera abandonando la Jericó Herodiana y se refugiara aquí a la largo del período Bizantino”[10].

En la actualidad, Jericó tiene 6.000 habitantes, en su mayoría son musulmanes.

“Debido al clima tropical del verano y muy suave en invierno, se produce gran variedad de frutos, del naranjo a la papaya, que constituyen la riqueza de Jericó”[11].

Jericó cuenta con una Iglesia perteneciente a la Custodia de Tierra Santa, dedicada a "Cristo, el Buen Pastor". Vecino a la Iglesia se encuentra la Escuela Franciscana, a la que asisten un 90 % de estudiantes musulmanes.

Bibliografía

[1] Imágenes de Tierra Santa, Palphot, pág. 59.
[2] FLORENTINO DIEZ, Guía de Tierra Santa, Verbo Divino, Madrid, 1993, pág. 207-208.
[3] FLORENTINO DIEZ, Guía de Tierra Santa, Verbo Divino, Madrid, 1993, pág. 208-209.
[4] Cf. Jos 6,1-27.
[5] Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios (Mc 1,39).
... Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes (Mc 1,45): Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania (Mt 4,25).
Enseñaba en sus sinagogas y todos los alababan (Lc 4,15).
También en las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado. Y predicaba en las sinagogas de toda Judea (Lc 4,43-44).
[6] Cf. Deut 16,1-17.
[7] FLORENTINO DIEZ, Guía de Tierra Santa, Verbo Divino, Madrid, 1993, pág. 206.
[8] Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén,
y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada;
pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén (Lc 9,51-53).
[9] FLORENTINO DIEZ, Guía de Tierra Santa, Verbo Divino, Madrid, 1993, pág. 209.
[10] FLORENTINO DIEZ, Guía de Tierra Santa, Verbo Divino, Madrid, 1993, pág. 211.
[11] FLORENTINO DIEZ, Guía de Tierra Santa, Verbo Divino, Madrid, 1993, pág. 211.

IVEMO

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