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Terra Santa

En este milagro se mencionan dos elementos: el agua y el vino:

“El agua de las abluciones rituales simboliza probablemente a la Antigua Alianza, incapaz de purificar realmente al hombre. El vino, en cambio, es el símbolo de la Nueva Alianza, sellada con la Sangre de Cristo, que renueva y perfecciona la Antigua y da comienzo a una nueva creación”[2].

Santuario de las Bodas

A la iglesia franciscana, se pasa a través de un patio. El edificio, adosado al convento es de planta cruz latina precedido por un pórtico de tres arcos en fachada sostenidos por dos columnas centrales y dos pilastras en los extremos. Las columnas son elementos reutilizados pertenecientes, a una construcción antigua, de carácter sinagogal probablemente.

La actual Basílica fue construida en el año 1879, sobre los restos de una antigua Iglesia recordada por San Willibaldo (año 725)[3].

“En las excavaciones de 1969, en el lado norte, se encontraron vestigios de un edificio romano, un patio enlosado, restos de pavimento superpuestos de mosaico con motivos geométricos y florales. Todo ello, del siglo IV, según los excavadores. Algunos de estos restos pueden verse en la sala norte contigua a la Cripta. Y en el plano de la Iglesia, junto a la puerta de la Cripta en un nivel inferior, puede verse un fragmento de mosaico (siglos IV ó V) con una inscripción incompleta, en arameo de un tal “José hijo de Tanhum”. Podría tratarse de una Iglesia sinagogal, construida por José, conde de Tiberíades, frecuentado por los Judeos-cristianos”[4].

Algunos creen que dicho “José, hijo de Tanhum” consiguió el permiso del Emperador Constantino, para construir algunas Iglesias en la región de Galilea.

En el centro de la Cripta, se conservan restos de un antiguo lagar, excavado en la propia roca. Sobre ésta hay un ánfora de piedra rememorando las tinajas de la boda[5].

Iglesia de San Bartolomé

“Saliendo del Santuario, se puede alcanzar de nuevo la carretera de Tiberías, continuando con la misma callejuela en dirección norte. A pocos metros se deja, a la izquierda, la Iglesia de San Bartolomé, llamado también Natanael, natural de Caná[6] y calificado por el propio Jesús como un hombre sin tacha (Jn 1,47).

Saliendo de Caná, a un kilómetro, encontramos el valle de Yiftael. Una tradición medieval sitúa aquí el “Campo de las espigas. No solo los caminos, los atajos y senderos eran a veces la vía más recta para que el sembrador[7] arrojase sus semillas por estos campos y aldeas de Galilea, también en sábado. Sábado era aquel día en que, atravesando unos sembrados, los discípulos acuciados, quizás por el hambre[8], arrancaban espigas para comérselas con gran escándalo de los fariseos[9]. Pero el Hijo del hombre es Señor del sábado (Mt 12,1-8)”[10].

Bibliografía

[1] Cf. Jn 2,5ss.
[2] Comentario de la Biblia: El libro del Pueblo de Dios, Fundación Palabra de Vida, España, 1999, [1534].
[3] Cf. DIEZ, FLORENTINO, Guía de Tierra Santa, {Historia- Arqueología- Biblia}, Editorial Verbo Divino, 1993, [287].
[4] DIEZ, FLORENTINO, Guia de Tierra Santa, {Historia- Arqueología- Biblia}, Editorial Verbo Divino, 1993, [287].
[5] Cf. Jn 2,6-7.
[6] Cf. Jn 21,2.
[7] Podemos recordar la “Parábola del sembrador” (cf. Mt 13,3b-9; Mc 4,3-9; Lc 8,5-8).
[8] Cf. Mt 12,1.
[9] Cf. Mt 12,2
[10] DIEZ, FLORENTINO, Guía de Tierra Santa, {Historia- Arqueología- Biblia}, Editorial Verbo Divino, 1993, [288].

IVEMO

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