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San Sebastián:
Así
se celebra en Cercedilla (Madrid)
| Sabemos
que deben ser muchas más las formas de celebración
y peculiaridades relacionadas con la festividad de San
Sebastián, por lo que pedimos su colaboración
para completar nuestro dossier, para de este modo dar
a conocer al mundo nuestra cultura y tradiciones. Escríbanos
contando como se celebra en su localidad esta fiesta. |
Fiestas
en honor de San Sebastián
Con la llegada del invierno, Cercedilla se dispone a celebrar
las fiestas en honor de su patrono. Como cada año, las
calles se llenaran de fervor y alegría. Es poco, sin embargo,
lo que realmente conocemos de esta celebración, de la figura
de San Sebastián, o de los ritos religiosos y profanos
que han tenido lugar, a lo largo del tiempo, en torno a su figura.
Seria
de gran dificultad enumerar la cantidad ermitas y capillas en
honor a San Sebastián a través de nuestra geografía.
En la Sierra de Guadarrama, infinidad de ritos surgieron en torno
a él desde tiempo inmemorial. La raíz religiosa
y sociocultural que hoy poseen, habrá que buscarla en la
época medieval, cuando florecieron las asociaciones gremiales,
sobre todo ganaderas, y la explosión de fervor religioso
popular producido por el "descubrimiento" de vidas y
hechos de santos y mártires.
A
su vez, es particularmente en nuestra zona serrana, donde se han
desarrollado una serie de aspectos lúdicos, que profundizan
en antiguos ritos y cultos totémicos relacionados con el
toro, los cuales se dieron en la antigüedad en la cuenca
del Mediterráneo, unidos por el paso de los siglos a celebraciones
relacionados con el carnaval.
San
Sebastián, soldado martir
La
vida de San Sebastián se enmarca durante el siglo III en
un tiempo en que, establecida ya cierta libertad de culto cristiano,
renacieron las persecuciones a cargo del emperador Maximiano.
Era hijo de militar, nacido en Milán. Siguió la
carrera militar y pronto llego a capitán de la primera
cohorte pretoriana. Era respetado por todos y apreciado por el
emperador. Lo que ignoraba este es que era cristiano por corazón.
El
noble capitán cumplía con disciplina, pero no tomaba
parte en celebraciones religiosas. No exteriorizaba su fe, pero
ejercía seglarmente entre sus compañeros milicianos
y en ayudar ocultamente a los cristianos.
Con
el tiempo llega la inevitable denuncia ante Maximiano, el cual
hizo optar a Sebastián entre abandonar su religión
o su cargo militar. Como podemos suponer eligió lo segundo,
provocando la ira del emperador, que lo condeno inmediatamente
a morir asaeteado. Una lluvia de flechas penetro en su cuerpo,
dándole por muerto sus verdugos a continuación.
Sin embargo no fue así, y ya restablecido de sus heridas,
en vez de ser escondido, tomo la decisión de interceder
ante el emperador en defensa de los cristianos. Maximiano, enfurecido,
lo mando azotar hasta su definitiva muerte.
Pasado
y presente de la Hermandad
Como
hemos indicado, parece que el culto en nuestra comarca a la figura
de San Sebastián esta enraizado en la Edad Media. Solo
en la provincia de Madrid, esta presente como patrono –
además de Cercedilla – en pueblos como El Boalo,
Meco, Torrejón de la calzada o Casarrubuelos. Son numerosos
incluso, los lugares en que se celebra de formas características,
como Boadilla del Monte, C. Villalba, Lozoya o Los Molinos.
En
Cercedilla, la iglesia de San Sebastián de estilo románico
bizantino de siglo XIV, da fe de la antigüedad del culto
por su patrono. En la actualidad, es la Hermandad que lleva su
nombre, junto con la parroquia, la que mantiene viva esta festividad.
Se fundo en el año 1944 y en realidad vino a sustituir
a la desaparecida Hermandad de las Animas, cuya antigüedad
se desconoce.
Eran
tiempos muy difíciles, en que la Hermandad cumplió
desde un principio con una labor social digna de elogio, asistiendo
a enfermos, asegurando entierro a los difuntos e incluso promoviendo
actividades culturales y festivas. Continuando con su fundación,
circula por Cercedilla el rumor – no sabemos si cierto –
que fue el párroco de aquellos años, Don Pedro Junquera,
el que reorganizo la Hermandad ante el problema constante a la
hora de cobrar los servicios por funerales y enterramientos. El
prudente párroco, estableció así un sistema
más fiable de cobro, a la vez que cómodo para sus
habitantes.
Son
mucha las anécdotas que podríamos referir en torno
a estas celebraciones de Cercedilla en estos cincuenta años
que cumple ya la hermandad. Charlando con los actuales cofrades
hemos sabido, pro ejemplo, de una antigua costumbre ya desaparecida
en el pueblo. Esta consistía en la rifa popular de un cerdo.
Los cofrades recuerdan con simpatía como el popular animal
era engalanado y paseado por las calles de Cercedilla mientras,
entre jocosos comentarios, la gente compraba las papeletas.
Otro
aspecto de la fiesta ya desaparecido, comentan, era la costumbre
de acompañar la procesión de San Sebastián
por un grupo de personas disfrazados de romanos. Esto añadía
cierto colorido y simbolismo a la comitiva.
En
cuanto a las cuotas que pagan los socios prácticamente
la totalidad de los habitantes – siempre resulta curioso
comparar las cantidades que se debían pagar con el paso
de los años. Cantidades que por otro lado, siempre fueron
insuficientes. En los comienzos de la hermandad, para hacernos
una idea, la cuota anual que debía pagar una familia era
igual al precio de un kilo de filetes. Algunos mayores recuerdan
como el que fue secretario de la Hermandad, Emilio Alvarez Carballo,
siempre estaba pendiente en las bodas y tomaba nota en algún
papelillo de los posibles futuros socios.
Parece
imposible que en estas condiciones la Hermandad pudiera sufragar
los gastos de enterramiento de sus socios, teniendo en cuenta
que solo una caja, oscilaban entre las ciento cincuenta pesetas
la más barata, y quinientas la mas cara. En la actualidad,
la cota de socios cuesta mil pesetas y, como dice Tomas Montalvo
en el programa de fiestas de 1981, cada año los directivos
siguen realizando el milagro de la multiplicación de los
dineros para afrontar los gastos de enterramiento y de la fiesta
en honor del Santo.
Y
así han transcurrido estos sacrificados años para
la Hermandad. Algunos cofrades se quejan de la falta de participación,
recordando con nostalgia aquel año de 1951, en que tres
meses de continuas nevadas hacían casi imposible la circulación
por las calles, pero no impidió la masiva participación
en la procesión.
Lo
importante, según dicen, es continuar su labor. Que la
gente de Cercedilla también continuara honrando a su patrono,
participando en rifas y por supuesto disfrutando del calurosos
y entrañable baile de cada año.
Las
vaquillas de San Sebastián
No
podíamos dar por terminado este tema sin hacer mención
de una de las costumbres mas arraigadas a nuestra tierra y a la
figura de San Sebastián. En la actualidad, la costumbre
de celebrar la fiesta de La Vaquilla se ha perdido en pueblos
como Miraflores o Rascafría, pero tenemos noticias de haberse
celebrado en mas de cuarenta pueblos de nuestra región.
La
fiesta de La Vaquilla es un antiguo rito pagano con claras reminiscencias
en las mascaradas invernales, ritos y juegos del ciclo amplio
del carnaval rural. Se conserva viva en lugares como Los Molinos,
Fresnedillas, Colmenar Viejo o Pedrezuela y, si bien en todos
ellos mantiene constantes comunes, en algunos pueblos se han incorporado
a la fiesta particularidades propias.
La
Vaquilla es en realidad un cofrade encajado en un artilugio de
palos con una cornamenta, asemejando a una vaca. Va precedida
de algunos cofrades jóvenes, con cencerros colgados a la
cintura a modo de cabestros. La vaca, aunque seguida por el resto
de los cofrades para que no se desmande, arremeterá contra
todo el que se ponga por delante hasta que, el día final
de la fiesta, será reducida.
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