He
conocido en mi
vida personas con
muchos bienes materiales
y que viven sumidos
en grandes tristezas
y depresiones.
He conocido también
personas con muy
pocas cosas materiales
pero que rebozan
y se alegran hasta
por un trozo de
pan. He visto personas
que lo tienen todo
pero viven amargados
por un resentimiento
o un odio del cual
no se pueden deshacer.
La vida, mis amadas
y amados, no es
sino una serie
de decisiones que
debemos tomar pero
sin duda, la más
importante decisión
es ser felices.
Cuanta gente pasa
su vida esperando
ganar la lotería
para "ser
feliz" o dejan
pasar incontables
oportunidades de
trabajo esperando
que, casi de manera
mágica,
aparezca un trabajo
con sueldo de millonario.
Si bien es cierto
debemos esforzarnos
por ser felices,
pues para ser felices
nos hizo Dios,
la forma en que
aceptemos las realidades
de nuestra vida
es sin duda alguna
la que nos va a
permitir ser realmente
felices.
El dinero viene
y va. La salud
viene y va. Nuestros
más cercanos
amigos mañana
pueden estar lejos.
Nuestro trabajo
puede terminarse
el día de
mañana,
más de nosotros
depende en este
día poder
agradecer a Dios
por TODO lo que
tenemos, sea positivo
o negativo ante
nuestros ojos.
Mirar a Dios y
agradecer incluso
las dificultades,
aceptar las realidades
y enfrentar los
retos con una sonrisa
es algo que depende
de nosotros si
miramos adelante
con los ojos de
la fe, A PESAR
de los obstáculos.
¿Fácil?
Nada que valga
la pena lo es,
pero a pesar de
lo que estés
pasando hoy, hagamos
juntos el intento
de agradecer a
Dios por lo que
tenemos y pasar
el día con
una sonrisa, decidiendo
ser felices no
porque no queda
de otra, sino por
la convicción
de que todo es
para nuestro bien
y que si hoy el
día amaneció oscuro
el sol saldrá nuevamente.