Corría el mes de Mayo
bajo el cielo azul de Padul,
siempre alegre, bullanguero,
que no quería marcharse,
dejando el azul del cielo.
La
noche
dormía
tranquila;
era
clara
y
serena,
en
el
hogar
la
alegría,
que
la
salud
era
buena,
todo
estaba
en
armonía.
Pero
se
asomó
la
luna
al
quicio
de
su
ventana,
vestida
de
color
lirio
y
dejó
en
su
almohada
para
sus
sienes,
martirio.
Negra
se
quedó
la
noche,
cayó
la
paloma
herida,
morado
se
puso
el
nido,
sus
tristes
alas
movía,
entre
el
dolor
y
el
delirio.
Amargo
sabía
el
aire,
corría
sin
rumbo
fijo,
y
no
lo
entendía
nadie.
Al
Santo
Cristo
bendito
quizás
fuera
a
preguntarle:
"¿Hay
un
rayo
de
esperanza?"
Espera,
siempre,
paciente,
por
si
se
obra
un
milagro,
mil
oraciones
se
ofrecen
a
las
puertas
del
sagrario.
En
una
noche
tranquila,
ya
una
paloma
dormía
refugiada
entre
su
nido,
oyó
una
voz
que
decía:
"Hijo,
vente
conmigo",
porque
hoy
remontas
el
vuelo
en
busca
del
nuevo
nido,
aquí
dejas
el
desconsuelo,
los
corazones
partidos,
pero...
jQue
alegría,
voló
al
cielo!
Dichosa
eres,
paloma,
escogida
del
Señor;
yo
le
ofrezco
noche
y
día,
desde
mi
nido,
el
dolor
y
mis
alas
heridas.
Así,
un
año
transcurrido;
viviendo
con
mi
dolor,
sin
pronunciar
un
quejido,
sosegado
el
corazón,
al
Señor
se
lo
he
ofrecido.
Dedicada
a
Diego
Santiago
Alarcón
Costalero
del
Crucificado
Fallecido
den
accidente
de
tráfico
el
22-05-99
Padul,
2.000