Cuando sale el Santo Cristo,
la pena a mi me traspasa,
y voy rezando en silencio
cuando por las calles pasa.
Se
palpa
un
hondo
misterio
que
la
Fe
nos
levanta,
y
un
divino
escalofrío
se
funde
entre
penas
y
lágrimas.
¡Como
borrar
estas
fechas
de
la
mente
de
un
cristiano!
Y
pensar
que
por
amor
Él
nos
libro
del
pecado.
¡Cuánto
daría
por
limpiar
ese
rostro
tan
divino!
Que
la
Verónica
secó,
al
caer
en
el
camino.
En
el
décimo
aniversario,
como
costalero
yo
te
pido...
¡Ay,
Señor!
Que
no
me
canse,
aunque
me
cueste
trabajo,
y
seguir
por
el
camino
que
tu
mismo
vas
trazando.
En
este
año
tan
especial,
yo
te
pido
por
el
que
se
fue
contigo
que
también
era
costalero,
y
al
que
yo,
solo
tu
Señor
sabes,
nunca
olvido
y
siempre
está
conmigo.
Dedicada
a
Diego
Santiago
Alarcón
Costalero
del
Crucificado
Fallecido
den
accidente
de
tráfico
el
22-05-99
Padul,
2.000