Pregón
de la Semana Santa 2004 de la Cofradía del Santísimo
Cristo Crucificado y María Santísima de los
Dolores de Rincón de la Victoria (Málaga)
Pronunciado
por Don Carlos Luís Martínez Domínguez
Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Victoria
Rincón de la Victoria (Málaga)
27 de marzo del año 2004
Fuiste acusado por los entendidos de la Ley,
por aquellos que dicen conocer la Ley de Moisés,
de sus antepasados
y conocer al Dios Todopoderoso.
Ellos
te acusaron porque estás cerca
de los que sufren y lloran,
de los que no tienen nada, de los pobres,,,,,,
te acusaron porque eres el Hijo de Dios
Llegó
el momento Señor,
ante tu Imagen Serena
vengo a dar el Pregón
del Misterio de tu Amor.
No
me sueltes por favor.
que se disipen mis miedos
si acaso ves que no puedo
y que las fuerzas me fallan,
cuando agarre mi medalla
dale templanza a mis dedos.
Dale
templanza a mis dedos,
pon en mi voz tu energía;
revísteme de alegría
con la firmeza del Credo.
Aquí
estoy y aquí me quedo,
a tu bondad me confio
tengo los cinco “sentios”
escritos en el Pregón.
Alma, vida y corazón
para los Titulares del Rincón
Rvdo
Sr. Director Espiritual; Ilmo. Sr. Alcalde-Presidente del
Ayuntamiento del Rincón de la Victoria; Dignísimas
Autoridades; Sr. Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la
Cofradía del Santísimo Cristo Crucificado
y María Santísima de los Dolores; Sres. Hermanos
Mayores y Representantes de Cofradías Hermanas, Sres.
Pregoneros; Cofrades, Amigos, Señoras, Señores.
Me
presento ante este Cabildo, al calor de esta tarde noche,
agradecido por la distinción y alto honor que se
me concede, así como abrumado por las palabras de
presentación.
Y
es un honor renovado el hacerlo en este estrado un año
después del magnífico Pregón, plagado
de rico contenido histórico de la Hermandad realizada
por nuestro amigo Miguel Orellana.
Resulta
consolador para un hombre, pensar que cuando llegas a este
momento de la vida, en el que crees ya no puedes ser útil
para muchas cosas, una Cofradía, siempre amorosa,
oportuna y sensible, haga Honor a su razón de ser
concediéndote el mayor Honor y Privilegio que se
le puede ofrecer a un Malagueño de Fe y Cofrade.
A
la Cofradía del Santísimo Cristo Crucificado
y María Santísima de los Dolores, GRACIAS
CON MAYÚSCULAS por el nombramiento, dignidad, generosidad
y responsabilidad que me concede de ser el Pregonero de
la Salida Procesional del presente año y a ti amigo
Miguel no puedo menos que decirte que has sobrepasado los
límites de la objetividad enalteciendo con creces
lo que tú llamas virtudes y que yo denomino “forma
de vida”.
No
poseo referencias Literarias, Poéticas ni Sociales
que avalen este nombramiento. Sin embargo, los que me conocen
si pueden dar Fe de mi gran Tesoro: El Amor por la Bendita
tierra Malagueña que me vio nacer. Mi Amor por todos
y cada uno de nuestros Cristos y Vírgenes que conforman
la Escenificación Anual de esa Pasión vivida
hace ya dos milenios y que celebramos todos los años
con nuestra Semana Santa, y mi intento diario de ser digno
hijo de nuestra Santa Madre Iglesia.
Por
eso, ante la duda y preocupación de que haya un gran
distanciamiento entre lo que se diga y oiga pido benevolencia
a este Senado por la torpeza de mis palabras.
Para
Cristo y su Madre quisiera
el mejor de los pregones
que es el pregón de las gentes
escrito en los corazones.
Un
pregón de boca a boca
y de emoción desbordada.
El pregón de todo un pueblo
esperando la llegada de tarde tan señalada.
Para
Cristo y su Madre yo quiero
un pregón que no haga falta
ni pregonero siquiera
porque está escrito en el alma.
El
pregón que yo quisiera
no es de éste que está hablando
es de la Hermandad entera
y se escucha en todo el vecindario.
Porque
para ser pregonero
no hace falta decir versos,
sobra con ser un buen cofrade
y llevar dentro del pecho
una oración y un te quiero
para Cristo y para su Madre.
Para
poder ser pregonero
y cantarle a esta Hermandad
basta con ser un buen cofrade,
no hace falta nada más.
Amor a los Titulares
Cristo Crucificado
Señora de los Dolores
y gran fraternidad
¡Que
grandeza la de nuestra Semana Santa!, fechas que nos permiten
evocar y recordar pasajes tan enriquecedores para nuestras
almas y buscar el camino con Cristo Crucificado para implorar
su Perdón.
Hoy
más que nunca me atrevo a pedir:
Señor,
que no existan fanatismos, que no se cometan abusos, que
no se cometan barbaries, que no haya xenofobia, que no haya
guerras, que no haya terrorismo, que no se mate en nombre
de la razón
¡Yo
no acabo de comprender a qué razón se refieren
cuando ocurren estas tropelías!
Por
que el único Dios que me enseñaron y conozco
es Puro y todo Amor
Así
pues, este Pregonero viste ya su túnica, coge el
cirio y ocupa su lugar en esta procesión Rinconera
que comienza al atardecer con la Cruz Guía el Viernes
Santo y acaba con el último nazareno de la sección
de Maria Santísima de los Dolores
Señor
Crucificado desde aquí te pedimos perdón.
El
perdón que suplicamos por nuestras incesantes caídas,
por nuestras debilidades, por nuestros fracasos, por nuestras
negaciones, por nuestros rencores.
Elévanos
Señor de este mar de dudas y confusiones para que
miremos la luz de tu rostro y desechemos la oscuridad de
las disputas. Saliendo al paso de nuestras desgracias y
afianzándonos en la Fe.
Es
la época cuaresmal y mucho hablamos de Cofradías,
de pertenecer a las mismas, de ser Cofrades y sin embargo
en nuestros actos, en nuestras costumbres, en nuestro quehacer
cotidiano seguimos negando a Jesucristo. Siendo gente de
poca fe.
¿Pero
qué entendemos por ser cofrade?
El
Concepto “Cofrade” no se aprende ni adquiere
en ninguna universidad, escuela o foro.
Ser
Cofrade no significa pertenecer a una Corporación
y pagar una cuota.
Ser
Cofrade no significa ponerse la medalla, la túnica,
el cíngulo o el capirote un día determinado.
Ser
Cofrade, es sentirse. “Nazareno y Peregrino durante
todo el año”
Ser
Cofrade, es ir en esa procesión de búsqueda
continua de la luz. Sin hora de salida ni hora de encierro.
Sin horario ni itinerario oficial, sin límite de
edad.
Ser
Cofrade es mostrar la cara y denunciar la injusticia. Es
ayudar al oprimido. Es denunciar la arrogancia y la soberbia.
Ser
Cofrade es estar endeudados de por vida a causa de nuestras
peticiones.
Peticiones
de luz, de fe, de esperanza, de humildad, de perdón,
de pasión, de misericordia.
Por
eso cuando salimos a las calles, a las plazas, a las esquinas
a celebrar la Semana Santa como una Fiesta, es porque sabemos
que el Domingo de Ramos por la mañana comenzó
una Celebración en la que el Gran Dios saldrá
a nuestro encuentro para decirnos desde su Trono a todos
y cada uno de nosotros que el Gran Misterio ha comenzado
y que durante siete días vamos a vivir, Pasión,
Muerte y Resurrección.
Siete
días, en los que en esta Localidad participaremos
de Alegría, Dolor, Calvario, Muerte, Resurrección
y Luz, sirviéndonos para buscar en uno mismo ese
ser que llevamos dentro, para reconocernos en los lugares
y en la gente, donde todo se para y nos alivia la premura
del vivir cotidiano.
Y
de nuevo, el Viernes Santo, la localidad del Rincón
de la Victoria volverá a ser Testigo excepcional
del Evangelio vivo que el rinconero llevará, una
primavera más sobre sus hombros, proclamando así
la buena nueva de nuestra propia salvación.
Y
nosotros elevando nuestra mirada veremos el rostro sereno
del Santísimo Cristo Crucificado que con la ternura
de un Padre nos consuela anunciando la Redención
de nuestros pecados y la Salvación Eterna.
¿En
qué soñado Calvario?
¿En qué cumbre dolorida
por el dolor de tu herida
se estremeció mi costado?
Calvario
que era de espinas,
Tú lo hiciste florecer
¿En qué esquina y en qué tarde?
Dime Señor ¿dónde fue?
Que
sentí brotar la sangre
De tus manos y de tus piés
Y
de acíbar se hizo el aire
En los labios de mi sed
En el Rincón de la Victoria
Era un Viernes Santo
de sereno atardecer
He
contemplado fijamente a Nuestro Padre el Santísimo
Cristo Crucificado. No me atrevería a preguntar,
por su postura, por su gesto ni por su expresión,
porque a mi juicio sería algo como profanar el autentico
mensaje que es lo verdaderamente importante.
No
obstante, puede que esa figura, que esa imagen, nos recuerde
algo que sin duda alguna está en nuestros sentimientos
y anida en nuestros corazones.
En
esta figura de expresión serena, resignada, muerta,
se encuentra todo el mensaje de un Dios que se hizo hombre
por todos nosotros y en cuyos labios ausentes de palabras
podremos leer con los ojos del alma, ese mensaje de esperanza
y vida. Y el estar cerca de este Cristo, no ha sido una
casualidad. Es un privilegio, una distinción que
no puedo traicionar, porque me ha llamado y no le puedo
fallar.
En
el Calvario había esa tarde dos altares.
La
Cruz donde Jesús se ofrecía al Padre como
Cordero inocente, por nuestros pecados
Y
el corazón de la Virgen de los Dolores, donde Ella
ofrecía su Hijo al Cielo para borrar con su sangre
todas las manchas de la tierra.
Y
acoge al pié de la Cruz la palabra del Altísimo.
Jesús
mirando a la Virgen y a San Juan dijo:
“Mujer
ahí tienes a tu hijo”
para
continuar diciendo:
“Eh
ahí a tu madre”
Y
ocurrió lo que estaba escrito.
“Jesús
murió en la Cruz, fue enterrado y al tercer día
resucitó gloriosamente de entre los muertos”
Virgen
de los Dolores:
“Hizo,
pues un escultor
una imagen, tan atento
con tal viveza y primor,
que su mismo pensamiento
no la esculpiera mejor.
Dióle
de alto apenas dos varas
con la más hermosa cara
y las manos más bien hechas,
que han tirado al alma flechas
de amor y devoción raras”
El
dolor de la Liturgia se aminora porque consuela la alegría
de saber que, a pesar de su muerte reciente, El Santísimo
Cristo Crucificado se quedará para siempre entre
nosotros.
Caminemos
por la senda que Tú nos has marcado. Pongamos Paz
donde haya conflictos. Alegría donde hay tristeza.
Vida donde reine la muerte. Ayuda a los que sucumben bajo
la desgracia. Donemos nuestra Sangre al necesitado. Cedamos
nuestros Órganos para que otros puedan seguir con
vida.
Sigamos
el Itinerario visitando al anciano en el Asilo para llevarle
nuestro consuelo y alegría. No borremos nunca la
sonrisa de los labios de los niños e inocentes. No
consintamos que existan barrios marginales y busquemos soluciones
para que nuestras aguas mediterráneas no sean más
testigos de la injusticia que provoca el éxodo de
miles de criaturas que se lanzan a una feroz aventura buscando
el Pan de sus hijos.
¡Qué sólo estás Señor
con tu Soledad!
y me impresiona verte
entre la oscura Soledad de los jardines
que existen en la noche.
Hay
Soledad en los jóvenes
hay Soledad en los niños
hay...... Soledad
¡Cuanta
Soledad!
en los viejos aparcados en asilos
pero tú no estás sólo Señor
tus Hijos van contigo
¡Que
sólo vas Señor
con tu Soledad!
y me recuerdas
la soledad errante de los siglos,
que ha transformado al hombre en vagabundo
Hay
violencia, paro y droga
victimas del terrorismo;
los niños han emigrado
la población ha envejecido
los jóvenes sin empleo, desconocen
el rumbo de su destino;
Señor
Crucificado
nada pido para mí
sólo para mis hermanos desvalidos
Y
repito ....
tú no estás sólo Señor
tus Hijos vamos contigo
El
aroma del incienso se eleva en el atardecer rinconero, los
olores se acentúan con la mezcla de azahar y salobre,,,
la cera arde en una sinfonía de risa y llanto estremeciéndose
con la suave caricia de la brisa marinera de nuestro incomparable
Mediterráneo que quiso abrazarse a nuestras playas
para componer una melodía en la que el contrapunto
lo interpreta rítmicamente el batir de sus olas.
Por
cada ofrenda una llama, por cada culpa un lamento. Y así
va, por la noche en calma la teoría de las almas
en penitencia.
Ocultos
los rostros, mudos los labios, la vida en suspenso. Y al
extremo de cada brazo levantado, un cirio en cuyo extremo
arde un sollozo infinito.
Es
tu Saeta canción
que hasta el cielo levanta,
grito de tu corazón
y que al pasar por la garganta
se convierte en oración
Los
rasgos más profundos del modo de ser de un pueblo,
pueden reconocerse tanto en sus expresiones culturales autenticas
como en su sincera religiosidad, esa que llamamos “RELIGIOSIDAD
POPULAR” y que constituye uno de los accesos más
directos y penetrantes para llegar a la entraña,
al corazón, a los sentimientos y al ser más
íntimo del pueblo.
En
nuestra Andalucía, las Cofradías y Hermandades,
así como sus Procesiones, son un ejemplo típico
de “RELIGIOSIDAD POPULAR” y son posiblemente
el elemento más identificador del ser andaluz, con
manifestaciones auténticamente multitudinarias y
populares como en ningún otro lugar.
La
RELIGIOSIDAD POPULAR que forma parte de la ideosincracia
del pueblo llega a ser parte esencial del ser y de la vida
de la Iglesia.
En
la RELIGIOSIDAD POPULAR hay elementos de verdadera Fe, y
aunque estos elementos los encontremos con mayor o menor
frecuencia, bien un tanto deformados, bien incipientes o
bien sin la debida madurez, lo cierto es que se trata de
Fe Cristiana, real y verdadera.
Fe
y Tradición que a todos nos corresponde por obligación
y convencimiento, trasmitir a nuestros hijos y a las generaciones
venideras.
Que
no se mueva un varal
Que no se mueva una flor
Ten cuidado capataz
Que llevas a Cristo
Y a la madre de Dios
Nadie
ha podido comprender como María Santísima
de los Dolores era capaz de sacar fuerzas para continuar
después de haber estado junto a su Hijo en el momento
del dolor y que cuando Jesús inclinó su cabeza
en el momento de su muerte, ella agacha la suya repitiendo
el “HAGASE”....
Sin
embargo, todo estaba escrito.
No
sólo la Pasión de Cristo sino la propia Pasión
de su Madre de los Dolores
¿Qué
hace esa mano en alto, Nazarena,
sobre la Vida, muerta en tu regazo?
Si parece el intento de un abrazo
Que quebró el peso inmenso de una pena.
¡Qué
muerta está la Vida que se inclina
esquivando tu brazo dolorido!
¡Qué frío su mirar, que está
caído
ajeno a tu mirada cristalina!
¡Oh
Reina de los Dolores y la amargura,
doncella lloradora del gran duelo,
dolor supremo de un amor divino!
Aquí
vengo a entregarme a tu ternura,
Y a contemplar en tu largo desconsuelo
este amor y dolor que me inunda.
Señora
de los Dolores:
Quisiera
imaginarte de tertulia con las vecinas, charlando, dando
consejos, o quizás, contando la infancia de tu Hijo
Jesús.
Y
se me viene a la mente una Nana o Canción de Cuna,
que bien podía ser obra tuya.
Señora
Santa Ana
¿por qué llora el niño?
Por una manzana
Que se le ha perdido.
Ven
a mi casa,
Yo te daré dos
Una para el niño
Y otra para vos
No
se puede concebir a la localidad del Rincón de la
Victoria sin conjugar dos conceptos fundamentales. Dos conceptos
indisolubles y que no pueden ni deben ser separados:
El
Santísimo Cristo Crucificado y María Santísima
de los Dolores
Y para éste que les habla, después de muchas
reflexiones y estar sólo, en el silencio de la Parroquia
ante estas dos benditas imágenes, se le ocurre rezar
esta letanía pasional y callejera:
Crucificado y Dolores. Es la comunión de muchos corazones
unidos por la Eucaristía y un parpadeante abrazo
de luz en la tarde-noche del Viernes Santo.
Crucificado y Dolores. Es un torrente inmenso y tumultuoso
de dones, gracias, favores y milagros que durante todo el
año se escapan de vuestro amor a los hombres y mujeres
y llegan a través del corazón y de las manos
de Nuestra Madre de los Dolores.
Crucificado y Dolores. Es un enjambre de criaturas que día
a día peregrinan a tu Iglesia en pos de vuestro Consuelo
y resignación
Crucificado
y Dolores. Es un conjunto de hombres y mujeres que habiendo
sentido el resplandor de vuestro amor hacen de sus vidas
antes huecas y vacías un compromiso autentico de
servicio a los demás.
Crucificado y Dolores. Es una Familia, Una Comunidad, Un
Pueblo que tiene la necesidad de acercarse a vuestro altar
para decirte “aquí estoy Madre de mi alma e
intercede por mi ante tu Hijo”
Crucificado y Dolores. Es un nutrido grupo de Hombres y
Mujeres que consagran su Vida al Culto de vuestras advocaciones
y que durante todo un año trabajan por hacer manifestación
pública de fe el Viernes Santo.
Crucificado y Dolores. Es un niño que duerme Feliz
sonriendo por que tiene en el cabecero de su cuna la medalla
de su Cristo y Virgen que sus padres colocaron el día
de su nacimiento.
La
Señora de los Dolores recogida en sus pensamientos
se inclina ante el misterio de Dios.
Madre
de los Dolores, con dolor trajiste al mundo la vida, y con
dolor la entregas a la tierra, como si nunca se te hubiesen
cicatrizado las entrañas.
Y
en ese peregrinar del Viernes Santo por las Calles del Rincón
de la Victoria unos te rezarán, otros te darán
las gracias por el favor cumplido, otros solamente serán
capaces de mirarte a los ojos y yo viendo tus lágrimas
me atrevo a decir:
Una
lágrima brilla en tus ojos
La armonía del silencio en tu cara
Y en tu corazón
El ahogado grito de dolor
Del alma desesperada.
Ella fuerza de amor materno
Despertada a la trágica memoria
Del drama humano
Conoce tan bién el destino mortal
De quién tanto estaba amando.
Esa
gran Señora
Estrella de la bondad y el perdón
Luz de los desamparados
Es la Virgen de los Dolores
Y el Rincón de la Victoria la está rezando.
Y
cuando el Viernes Santo
Sales en Procesión
Añorando a tu Hijo entre los brazos
La Virgen de los Dolores nos rompe el corazón
A todos en mil pedazos
En el Sur de España, a pocos kilómetros de
Málaga, se encuentra la localidad del Rincón
de la Victoria. Ciudad cosmopolita y marinera, en donde
se conjuga la tradición artesana con la alta tecnología.
Las redes marineras y la floricultura. Las Jábegas
con los vehículos mas modernos. La vida Rural con
el Turismo y en donde nadie se siente forastero porque se
ondea la bandera de la Hospitalidad.
En
el Rincón de la Victoria los hombres y mujeres de
toda condición, rezarán, cantarán,
llorarán, gritarán, enmudecerán y aplaudirán
ante el Santísimo Cristo Crucificado y María
Santísima de los Dolores para recordar lo que significa
para un pueblo Mantener Vivas sus señas de identidad
y sus tradiciones.
La
Semana Santa del Rincón de la Victoria es la que
vengo a pregonar y con todas las fuerzas de mi voz, corazón
y alma os digo a Rinconeros y visitantes:
¡Salid
a las calles a recibir a Jesús y a su Madre!
¡Salid
para ver en sus Tronos a Cristo Crucificado y a María
de los Dolores!
¡Salid
y acompañarlos por este Jerusalén del siglo
XXI!
¡Salid
a la calle al reclamo de cornetas y tambores para sentir
como un pueblo proclama su fe, sus creencias y su tradición!
¡Salid
a la calle para ver como en esta localidad con historia
fenicia, romana, árabe y cristiana no hay más
que amor para Cristo y María!
El
incienso se eleva en la noche del Rincón
Cristo
ha muerto
Mientras
la severa imagen de la Virgen de los Dolores impone el dramatismo
de una noche que muere con la esperanza de la Resurrección.
A
la caída de la tarde del Viernes Santo, el Rincón
de la Victoria se transformará. Todo está
preparado. Cuando la oscuridad de la noche comience a cubrir
con su manto el cielo de la Localidad, será la señal
inequívoca de que los Hermanos de la Cofradía
del Santísimo Cristo Crucificado y María Santísima
de los Dolores van a comenzar su Estación Penitencial.
El
Rincón de la Victoria espera impaciente este Acto
para que sus Sagrados Titulares alcancen el verdadero y
real peso de su protagonismo.
Y
en este incomparable marco de la Plaza de la Iglesia, con
la fachada de la Parroquia de Nuestra Señora de la
Victoria como telón de fondo seremos testigos de
un sonar de campanas, que con renovadas energías
y a través de la brisa rinconera transmitirán
a los cuatro puntos cardinales el mensaje de Fe y Vida Eterna.
Las
Puertas de la Parroquia se abrirán para que la Cruz
Guía como frente de procesión vaya erguida
pregonando que los Hermanos de Cristo Crucificado e Hijos
de María de los Dolores salen a la calle para hacer
Estación de Penitencia y profesión de Fe.
El
Señor Crucificado ya está en la calle.
Visible
ante los ojos que lo ven en lo invisible y ante aquellos
que son incapaces de encontrarlo entre las tinieblas de
la vida.
Una
Cruz para seguirla, porque Ella es la que guía los
caminos nazarenos. Los caminos que se recorren tomando cada
uno su particular cruz y siguiendo a Cristo.
El
sonido de los tambores evocará la Muerte de Jesús
y el Dolor de su Madre y los hermanos de esta Cofradía
en perfecto orden caminarán por esta escenificación
de la Calle de la Amargura hoy calles del Rincón
de la Victoria.
Los
naranjos de la Plaza de la Iglesia saludarán reverencialmente
al Cortejo envolviendo el ambiente con su mejor perfume:
el azahar.
Es
la Avenida del Mediterráneo, el preludio del característico
itinerario rinconero que el Viernes Santo quiere convertirse
en Tribuna popular para que propios y visitantes ocupen
lugar de privilegio y conecten como y de la forma que quieran
o sepan con estas benditas imágenes fruto del amor
y devoción popular.
No
me mueve, mi Dios, para quererte,
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú
me mueves, Señor, muéveme al verte
clavado en una Cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muéveme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme,
en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No
me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero, te quisiera.
Ya
se encuentra la Cabeza de procesión en la calle Miguel
Garrido, antesala marinera y al fondo la Cruz con Cristo
Muerto.
Detrás
María de los Dolores, llorosa y de Pena plena por
la pérdida irreparable de ese Hijo al que tanto ha
amado y que no cesa de preguntarse:
¿Hijo
que has hecho para merecer tanto dolor?
¿Buscar
Justicia?
¿Sanar enfermos?
¿Devolver la vista a los ciegos?
¿Liberar a los oprimidos?
¿Denunciar la arrogancia y la soberbia?
Y
yo Madre mía me atrevo a contestar: Tu Hijo nos ha
amado con misericordia infinita, ha comprendido y perdonado
nuestras debilidades y fracasos, y esto le ha valido la
pesada cruz.
Una
esquina insospechada
La luz tenue de un farol
Una pared encalada
Un geranio en el balcón
La
solidaridad de este pueblo se pondrá de manifiesto
en esta tarde de Viernes Santo, consolando a la Madre de
los Dolores a su paso, que junto a la sangre derramada por
su Hijo...... ha derramado su Alma gota a gota como aceite
de agonía, viviendo muy cerca de la luz pero en la
noche de la Fe.
Los
nazarenos conforman con sus velas y hachetas encendidas
auténticas calles de luz de pasión. Y en este
recorrido sentimos íntimamente el recogimiento de
las estrechas calles de la localidad que se ven sorprendidas
por el paso silencioso de los nazarenos y un sigiloso seguimiento
nos permite adivinar cuál es el inequívoco
destino de tan peculiar peregrinación.
Se
siente, se palpa, la cercanía de ese entorno tan
natural y ansiado como es el marco formado por las casas
blancas del entorno y la sinfonía primaveral del
batir de las olas de nuestro Mare Nostrum.
En
este preciso momento el Santísimo Cristo Crucificado
desemboca en el Paseo Marítimo. No sé si es
realidad o el sentimiento de mi alma, pero estoy convencido
que a pesar de su Muerte parece estar sonriendo.
No
me mires, Señor.
que tus ojos brillantes
me hacen daño,
como sol de mediodía.
No me mires, señor.
No me mires!
Cierra
tus ojos,
en la cruz clavados.
Cierra tus ojos para contemplarte.
Déjame que yo te mire, Señor,
déjame que yo te mire.
Tu
rostro lleno de paz...
y de perdones.
Tu rostro de misericordias,
lleno de amores.
Siento
tu muerte
más que la mía...
Quiero quererte!
Abre
tus ojos ya.
Que sigan brillando,
aunque yo muera.
Que tus ojos sigan brillando
para que el mundo te vea.
Que,
si tu mirada
cierra la nuestra,
al cerrar nuestros ojos,
tú estás más cerca
para disipar las sombras
y mis tinieblas.
Y al palpar mis miserias
tú seas la salida
a una vida nueva.
Nuestra alma se alimenta de sentimientos, convicciones y
fe. Y la fe es el motor que mueve los corazones de este
barrio de pescadores.
Precisamente
por esos sentimientos, convicciones y fe, el Santísimo
Cristo Crucificado llega al Paseo Marítimo para impregnarse
de marismo y estar siempre presente con nosotros.
Presente
como luz ardiente, y llama redentora que aviva constantemente
nuestras esperanzas.
No
puede ser de otra manera. Tras la tragedia de la muerte
Él nos dará la vida y el madero será
el Faro de Luz.
La
procesión sigue su peregrinar y la Madre del Carmen,
la protectora del mar y de sus gentes, quiere rendir su
sencillo y sincero homenaje a la Cofradía hermana.
Los miembros de esta Hermandad con su Guión Corporativo
y Estandarte se inclinarán ante Cristo Crucificado
y María Santísima de los Dolores y en ese
preciso momento los tronos se elevarán al cielo porque
es el cielo el sitio que les corresponde.
Las
barcas varadas en la playa saludan respetuosamente el paso
del cortejo.
Al
fondo la bahía. Y las luces del Cantal, la Cala del
Moral, El Palo, Pedregalejo, Málaga, Huelin y un
etc., a lo largo de la costa, que parecen querer iluminar
y participar acompañando a Cristo Crucificado y darle
el pésame a Maria Santísima de los Dolores.
El
cansancio va haciendo “mella”. El varal se clava
en los jóvenes hombros de sus portadores y las gotas
de sudor resbalan por sus descompuestos rostros.
Bendita
Juventud Cofrade, heredera y futuro de esta Sagrada Tradición
que se encargará de transmitir a las generaciones
venideras el mensaje de nuestra Semana Santa.
Cualquier
sitio es bueno para rezar. Rezar como sólo se hace
aquí, en Andalucía y en el Rincón de
la Victoria. Y en un rincón oscuro, junto a una farola
vemos y oímos el quebrado grito de Dolor de un anónimo
Saetero que desde lo mas profundo de su corazón canta
una oración en forma de Saeta a Cristo y a su Madre.
La
Procesión se dirigirá al parque. En la biblioteca
se interpretará el “Salve Regina” y las
Imágenes como protocolariamente se viene haciendo
se saludarán cuando Cristo se encuentra ya en la
Avenida del Mediterráneo y la Virgen en el monolito
de la Virgen del Carmen.
De
nuevo en la Avenida del Mediterráneo seremos testigos
de cómo los Tronos del Santísimo Cristo Crucificado
y María Santísima de los Dolores se acercan
lentamente el uno al otro hasta situarse en paralelo.
La
banda de Música interpretará magistralmente
la marcha procesional “Paloma”, y como si de
dos palomas se tratase, con las alas extendidas, Cristo
y su Madre quisieran ir cogidos de la mano y al toque de
una sola campana encaminarse hacia su morada.
La
procesión está llegando a su fin. De nuevo
Cristo y su Madre están en la Plaza de la Iglesia.
Frente a frente saludándose y contentos por que la
misión está cumplida. Nuestros corazones y
nuestras almas han sido redimidos en la espera de la Resurrección.
Las
plegarias por Saetas romperán el silencio de la noche
en un intento más de comunicación con Cristo
y su Madre.. Los portadores elevarán y subirán
a pulso los Tronos al cielo para engrandecer más
aún a sus Sagrados Titulares. El cielo se aliará
con su pueblo para componer el mejor Palio para su Virgen.
La brisa y las olas harán de música celestial.
Las estrellas prestarán su brillo para bordar el
Manto y esta noche de Viernes Santo será mágica
en esta ciudad, en el Rincón de la Victoria, en el
“PARAÍSO”.
Este
Pregonero pensaba al comenzar que pocas cosas nuevas os
podía comentar Tan sólo podía poner
todo su corazón en el recuento de lo que ya sabéis:
La
estremecedora historia de cuanto se encierra entre el grito
del ¡HOSANNA! del Domingo de Ramos y el significado
del ¡RESURREX! del Domingo de Resurrección.
Oh
Dios Omnipotente y Eterno, que nos has dado como modelo
a los hombres a Cristo, tu Hijo, nuestro Salvador hecho
Hombre y Humillado hasta su Muerte en la Cruz.
Haz que tengamos siempre presente la enseñanza de
su Pasión para poder participar en la Gloria de la
Resurrección.
Hermanos
Cofrades: hagamos una nueva estación de penitencia,
pero hagamos también una estación de resurrección
a la vida.
A
la vida cristiana, a la vida de Cristo, porque la Cruz que
seguimos es la suya y aún con la cara cubierta con
el antifaz y la túnica de nazareno, nuestro ha de
ser el testimonio y nuestra es la responsabilidad.
Por
eso os digo que…
Nuestro
Padre el Santísimo Cristo Crucificado resucitará
todos los años. Estará en la Parroquia de
Nuestra Señora de la Victoria, en la Eucaristía,
y estará entre nosotros que nos reunimos en su nombre.
¡El
Señor Crucificado vino al Rincón y en la Parroquia
de la Victoria con su Madre se ha quedado!
Señoras…
Señores…
En
un Pregón no se dice todo, se dice una parte del
todo.
Éste
no es un Pregón cerrado.
No
sé ni quiero terminarlo.
Lo
dejo abierto, muy abierto, para que otros Hermanos en años
venideros lo continúen; hasta que el Santísimo
Cristo Crucificado y María Santísima de los
Dolores le pongan el punto y final cuando Ellos quieran.